Tras repasar algunas de las mejores canciones de 2008 quiero destacar los 10 discos que más me han gustado de este año. Ha sido un año en el cuál artistas que habitualmente me encantan, como
R.E.M. o
Madonna, han fracasado estrepitosamente con sus aburridos (ni siquiera llegan a ser malos) “
Accelerate” y “
Hard candy”. Tampoco los a menudo maravillosos grupos
Cranes y
Sigur Rós han grabado los mejores de sus trabajos, demasiado continuista en el caso de los primeros, mientras que en el caso de Sigur Rós, su “
Með Suð í Eyrum Við Spilum Endalaust” se abre con cuatro de los mejores cortes que han grabado nunca, pero a partir de ahí el álbum languidece en una sucesión de temas entre lo soporífero y lo recurrente.
Otros discos unánimemente alabados por la modernidad, ese faro que nos guía al resto de mortales, como “
Third” de
Portishead o el inenarrable debut de los neoyorquinos
Hercules & the love affair me parecen, sobrevalorados en el primer caso y una broma pesada que ya dura demasiado tiempo en el segundo. Otros supuestos hallazgos de 2008 como
Bon Iver y
Cloud Cult han estado lejos de conquistarme, pero en ellos se atisban posibilidades de convertirse en grupos interesantes dentro de su vertiente folk. Tampoco me han terminado de seducir ni los irregulares
MGMT, capaces de lo mejor (“
Kids” o "
Electric feel") pero también de lo peor (“
Of moons, birds and monsters” y otras muchas) en su omnipresente “
Oracular spectacular”, ni los triunfantes pero sin voz propia
The Killers, carentes de inspiración y recursos electro pop en "
Day and age", una reinvención más caprichosa y falta de convicción que la de Dover. Los de Las Vegas parecen haberse quedado a la intemperie ante los desvarios de su lider, el bello Brandon. Tampoco comparto la admiración general ante
TV on the Radio y su batiburrillo de ideas desordenadas en “
Dear Science” ni ante el desigual debut de
Santogold. Más he disfrutado en cambio el de
Ladyhawke y su homenaje a la música pop de los 80 o los exuberantes discos de
Cut Copy ( “
In bright colours”) y
Kanye West (“
808’s & heartbreak”).
Aunque apenas han conseguido atención en los medios especializados, me ha defraudado también el “
Red” de
Guillemots, endeble sucesor del fantástico “
Through the windowpane” todo lo contrario que el energético comeback de
Cyndi Lauper con su tratado de música disco “
Bring ya to the brink”. Por otro lado el neo-soul de
Adele, Duffy y
Spiteri en la estela evidente dibujada hace un par de años por Amy Winehouse pero también de Dusty Springfield no pasa del aprobado raspado como fotocopia en blanco y negro del original, siempre que pasemos por alto el indudable oportunismo de las tres propuestas, especialmente en el caso de nuestra querida Sharleen.
En cuanto a los discos españoles, pocos he escuchado, aunque los hay interesantes lo cual ya es un logro:
Pastora con “
Circuitos de lujo”,
Montevideo con “
Cuando miramos al sur”,
CatPeople y su aplicada copia de la copia que es “
What’s the time Mr. Wolf?” y los
Klaus & Kinski del curioso “
Tu hoguera está ardiendo” son ejemplos de saber hacer buena música en castellano, en contraposición a los bostezos
non stop provocados por
Russian Red.
La formula se les agota a los
Bloc Party de “
Intimacy”, a los
Bang Gang de “
Ghosts from the past” a los
The Cure de “
4:13 Dream” (hace mucho tiempo se les agotó a Smith y Co. en realidad) y a los ya muy pesados
Death Cab For Cutie de “
Narrow stairs”. Son cuatro discos insatisfactorios de grupos con talento. Y entre los suspensos del año sin posibilidad de redención por mi parte, una vez más para
Brett Anderson, definitivamente hundido en la autoindulgencia y en sus miserias londinenses en “
Wilderness”, los horrendos homenajes de
Bat for lashes a Björk y a Cocteau twins en “
Fur and gold” , los ya mencionados
Hercules y su panda, la vulgaridad de los singles de
The Ting Tings (no conseguí escuchar el disco entero, pero "
That's not my name" me parece de las peores canciones del año) o esa máquina de mal gusto que son
Panic at the disco en 2008, y he de confesar que me gustó y me gusta su debut, sin embargo no hay salvación musical posible para su “
Pretty. Odd”.
Otros muchos discos son carne de olvido y de “Eliminar” de nuestros reproductores. No los echaremos de menos, ni nos molestaremos en recordarlos.
Pero por encima de todos ellos, mis 10 discos favoritos de este 2008 han sido los siguientes: