miércoles, 4 de junio de 2008

PRIMAVERA SOUND: SÁBADO

Comenzamos el sábado con una deliciosa comida en un mexicano en una zona de Barcelona en la que nunca había estado, muy hacia las afueras. Tras unos cuantos margaritas decidimos que teníamos que descansar un rato para no desfallecer en la última jornada del festival.




Llegamos al recinto bastante tarde, a eso de las 21:00 pasadas, y eso que yo tenía algunos nombres en mente como Atlas sound (definitivamente las 18:45 no es hora de ver nada), Lightspeed champion o Young marble giants, pero no pudo ser. Así que fuimos prácticamente al Estrella Damm donde Rufus Wainwright iba a comenzar su actuación. Mis peores temores se hicieron realidad cuando le vimos aparecer solo en el escenario, preparado para ofrecernos otro concierto con piano o guitarra y voz que tanto le gustan y que tanto me aburren a mí. Y es que sopor es lo único que se me ocurre al pensar en su show: ¿por qué siendo un tipo tan divertido y simpático a la hora de hablar se empeña tanto en aburrir al personal con sus canciones al desnudo? Deberia pensarse cambiar de profesión y convertirse en showman, le iría mejor...

Nos fuimos a la pradera donde al menos estábamos cómodamente sentados y podíamos echar una cabezadita mientras Rufus seguía cantando temas que parecían siempre el mismo. Aburrido, y lo peor de todo es que a la vez estaba Stephen Malkmus (ex-Pavement) tocando en el escenario Vice y seguro que fue mucho más interesante.


Los siguientes en tocar eran Enrique Morente y Lagartija Nick, que con la fusión del rock y el flamenco de su disco conjunto "Omega" en el que cantan a Leonard Cohen y a García Lorca congregaron a miles de curiosos. Tras un par de temas exclusivamente flamencos en los que el señor Morente junto a sus músicos calentaba su voz, apareció la formación completa realizando un show que resultó lleno de duende, potencia y embrujo, del que diré poco más ya que seguro que Monsier August tiene mucho que contar. Como anécdota decir que hicieron una versión del Halleluya de Leonard Cohen que dejó en paños menores la que había realizado Rufus Wainwright escasos minutos antes. Muy gratificante.

Tras este, y haciendo tiempo para Tindersticks, nos intentamos acercar al escenario ATP para escuchar a Shellac, uno de los platos fuertes del festival. Aquí hay que señalar el fallo de la organización de progrmarlos en este escenario y no en el principal, ya que superó y con mucho todas las expectativas. Hordas de personas se iban acercando haciendo imposible acceder junto a las gradas. En mi opinión, una gran decepción. Vale que Steve Albini y los suyos son unos profesionales como la copa de un pino y que tocan sus instrumentos como nadie, pero su discurso (que tanta admiración produce entre modernos) me suena viejuno, desfasado y falto de emoción. Para ruido con intensidad ya tenemos a Mogwai, creo yo.


Vuelta al Rockdelux, donde estaba a punto de comenzar otro de los momentos álgidos del festival: Tindersticks. Con la elegancia y clase que los caracteriza, comenzaron su concierto con la misma intro de piano tan deliciosa con la que abren su último disco, "The hungry saw", seguida de Yesterday tomorrows, el segundo corte. Su sonido, espectacular, con una banda completa de guitarra, bajo ,batería, coros y cuerdas y vientos que no hacían más que acompañar la portentosa voz de Stuart Staples, que en palabras de Monsier es algo así como primaria, que se te mete dentro (creo recordar que dio algo parecido...). Este despliegue no hizo más que demostrar lo mucho que puede ganar (o perder) una actuación con los instrumentos adecuados (Rufus, no te das cuenta que por ser tan egocéntrico pierdes mucho en el camino). Una pena que el público congregado no callara en ningún momento, cosa que me puso bastante nerviosa en más de una ocasión, porque la delicadeza de su repertorio era para haberles escuchado en el Auditori. Tocaron su último Lp casi en su totalidad (cosa que me parece bien, porque me encanta) sobresaliendo la estremecedora "The other side of the world".

Fue un concierto que se me hizo muy corto, con momentos en los que me pusieron los pelos de punta y en el que eché de menos unos cuantos temas de su repertorio (Until the morning comes, Another night in, Whiskey & water o Raindrops, por ejemplo), y que no pudo superar ese maravilloso concierto en un teatro de Lisboa al que acudí hace unos años, pero es que eso fueron palabras mayores. De cualquier modo, una auténtica delicia.


Ya a las 2:15 comenzaba en el escenario Estrella damm la mayor sorpresa de todo el festival: el concierto de Animal collective. A pesar de que su disco "Strawberry jam" ha aparecido en todas las listas como lo mejor del año pasado, a mí no me ha acabado de enganchar completamente (aunque reconozco el potencial que tiene) y por eso, aunque sabía que su concierto iba a estar bien, no pensaba lo espectacular que podía llegar a ser. Y así es como fue, un auténtico espectáculo non-stop donde las canciones de sus discos eran completamente transformadas en una mezcla de pop, rock, electrónica, drones, kraut-rock o cualquier estilo que les viniera en gana porque estos chicos son unos auténticos genios. Por destacar algún tema, Peacebone o Fireworks, aunque todo estuvo a la misma altura.

El buen rollo con el que nos dejó Animal collective nos llevó al Rockdelux donde Simian mobile disco estaban comenzando su sesión. En un principio iba a ver sido un live, pero un problema con sus instrumentos durante su viaje hizo que tubieran que convertirlo en una sesión de djs, lo cual creo que no importó a mucha gente porque a esas horas y en ese estado lo único que queríamos hacer era bailar, y eso desde luego es lo que hicimos. Por supuesto que entre los temas que pincharon metieron alguno de los suyos (It´s the beat, Hustler) para regocijo de los allí reunidos, los cuales tuvimos que interrumpir bruscamente la fiesta debido al diluvio que comenzó y que no paró hasta pasadas las seis de la mañana. Menos mal que por lo menos había un escenario bajo unás pérgolas y pudimos todos resguardarnos mientras Tiefschwarz seguía su sesión, porque como llovía en esos momentos parecía el apocalipsis o algo así. Hay que señalar en este punto el mal detalle de la organización de echarnos a todos de mala manera a la calle a pesar de lo mucho que seguía lloviendo y lo empapados que llegamos a casa.

Resumiendo, tres días de diversión asegurada donde lo principal es lo bien organizado que está el festival y los grupos en sí (salvo maravillosas excepciones) son secundarios, porque sabes que prácticamente cualquiera de ellos te van a hacer pasar unos momentos inolvidables (también salvo contadas excepciones). Para mí, el Primavera Sound es el festival por antonomasia y espero no perdermelo el año que viene.

4 comentarios:

monsieur august dijo...

Si, lo del público de Tindersticks, uff.
Se que soy muy pesado pero ¿por qué ponerse en primera fila de un concierto para hablar teniendo tantos espacios en los que no molestas a nadie?

el rey pescador dijo...

Enhorabuena por las crónicas tan completas del festival.

gaspashá gorkovskaya dijo...

Una crónica excelente, perfectamente explicada.

Anónimo dijo...

Un continuo lady foster, un continuo