miércoles, 20 de febrero de 2008

LA ESCAFANDRA Y LA MARIPOSA. REMINISCENCIAS DE TRUFFAUT

Pocas películas provocan tanto desasosiego como La escafandra y la mariposa. Desde los primeros minutos la ansiedad invade al espectador deseoso de salir a la calle y vivir con brutal intensidad.
Este film narra la historia real de Jean-Dominique Bauby, redactor jefe de la edición francesa de la revista Elle, que sufre una embolia que le deja totalmente paralizado. Gracias a la ayuda de los especialistas del hospital Berk-Sur-Mer, consigue comunicarse a través del único ojo que le queda abierto, llegando a dictar un libro. Al margen del mérito que sin duda se merece Jean-Dominique, su esfuerzo titánico no es la historia que narra esta película.

La escafandra y la mariposa cuenta la vida de un hombre que podríamos ser cualquiera de nosotros. Un hombre que ama, que desea, que vive la vida al límite, quizá, incluso, de un modo egoísta. Un hombre vanidoso, admirado y deseado que se encuentra, de repente, atrapado.
La impresionante dirección de Julian Schnabel logra que sintamos el horror de vernos a nosotros mismos convertidos en un vegetal pero, desde mi punto de vista, por encima de la tragedia personal del protagonista, adquieren una relevancia inesperada todas las mujeres que le rodean; la logopeda, la fisioterapeuta, la periodista que le ayuda a escribir el libro, la amante y, especialmente, la ex mujer, interpretada magistralmente por Emmanuelle Seigner (sensacional y asombrosamente real es la escena de celos entre la ex mujer y la actual pareja del protagonista) por encima del valor del protagonista se sitúan todas esas mujeres que le admiran y le quieren a pesar de su situación (o quizá por ella).

Es difícil no pararse a pensar que habría sido de una mujer en idénticas condiciones a las de Jean-Dominique ¿habría tenido a su alrededor amándole y entendiéndole a su ex marido, al logopeda, al periodista, al fisioterapeuta? La respuesta es un rotundo no.

De algún modo, además de una historia de superación personal, La escafandra y la mariposa es una lectura macabra de El hombre que amaba a las mujeres de Truffaut y la sublime escena final de El hombre que amaba...en la que, a través de un plano subjetivo del fallecido, vemos pasar a cada mujer que le ha amado, tirando un puñado de tierra, podría resumir gran parte del contenido de la cinta de Julian Schnabel.

Comparaciones aparte, es indiscutible que estamos ante una gran película, de las pocas que permanecen en la cabeza mucho después de su visionado.

Lo mejor: la interpretación de Emmanuelle Seigner (Lunas de hiel) en el papel de ex mujer y de Max Von Syddow en el papel de padre. La dirección de Schnabel y el guión adaptado de Ronald Harwood.
Lo peor: Los tópicos para intentar definir la protagonista; sesión de fotos con “guays de la moda”, descapotable de middle age crisis…
Calificación: 8.5/10

1 comentario:

señorita gorkovskaya dijo...

Aparte de estar, seguramente, ante una gran película, cada vez que publicas algo, siempre estamos ante un GRAN artículo de Monsieur August.