lunes, 4 de febrero de 2008

EXPIACIÓN. LA ESTAFA PRECIOSISTA

Estoy estupefacto ante la acogida del film Expiación (Más allá de la pasión). No dejo de oír críticas favorables, de gente a la que respeto, de la nueva película del director de Orgullo y Prejuicio, pero no logro comprender su valor. Empezaré por lo que considero bueno de esta cinta; la insuperable fotografía; belleza en estado puro. Y seguiré por lo malo; todo lo demás.

Tenía entendido que esta adaptación al cine de la novela de Ian McEwan narraba una historia de emociones contenidas y sentimientos desgarradores pero lo que yo he visto en el cine es una patraña aburrida que no se cree ni la bellísima Keira Knightley (Cecilia Tallis en el film) que realiza una actuación monocorde e inverosímil a partes iguales, aunque con semejante personaje ¿quién puede echarle la culpa?

Por otro lado el personaje encargado de narrar la historia; la hermana pequeña de Cecilia, es insoportable. Resulta realmente imposible empatizar con semejante campanuda en ninguna de las tres edades en las que aparece en la película (Saoirse Ronan de adolescente, Romola Garai de Joven y Vanessa Redgrave de mayor). Pero lo peor de todo es el tono de grandilocuencia y gravedad, casi ridículo, del que está cargada toda la cinta. Como no he tenido la osadía de leer el libro, desconozco si el error lo comente Christopher Hampton, encargado de convertir en guión la novela, el propio McEwan o el director, Joe Wright.
De lo que no me cabe ninguna duda es que Wright puede agradecer a Expiación su primer puesto en el podio de la pretenciosidad especialmente gracias a dos escenas; la primera de ellas es el plano secuencia, totalmente gratuito, de unos diez minutos con el que, supongo, pretende retratar los horrores de la guerra o, simplemente, presumir de lo bien que planifica sus películas.
La segunda es la escena final; la más artificial y repelente de los últimos tiempos, perpetrada por Vanessa Redgrave.

Por si todo esto no fuera suficientemente insoportable, Wright nos regala un par de postales más para terminar de empalagar y salir del cine directamente vomitando.

Sólo se salva de la quema James McAvoy que interpreta al protagonista masculino de la cinta y por supuesto la excelente fotografía de Seamos McGarvey.

Lo mejor: La fotografía y el vestido verde que lleva Keira Knightley (con esto lo digo todo)
Lo peor: El montaje y la historia (casi nada)
Calificación: 4.5/10


7 comentarios:

truman von harket dijo...

Querido Monsieur excelente post, como siempre. Yo si he leido cosas (muy) negativas del film. Y francamente antes me metería a ver la última de Rambo que una pelicula protagonizada por la insoportable y todo mohines Keira Knightly. Con eso lo digo todo.

Blue Hawaii dijo...

Después de Orgullo y prejuicio q se podía esperar, que película más empalagosa...pero es cierto que yo tb había oído muy buenas críticas de Expiación e incluso estaba tentada de ir a verla al cine. Muchas gracias Monsieur por tu post y por ponernos en preaviso.

gaspashá gorkovskaya dijo...

Qué mal, con lo que me gusta Vanessa Redgrave y resulta que una de las peores escenas la protagoniza ella... de todos modos, esta película no me atrae en absoluto. Tus palabras son La Verdad Absoluta para mí, mi querido, admirado y añorado Monsieur August.

monsieur august dijo...

Querida Gaspashá comparto tu admiración por Vanessa. Los responsables de que la escena sea tan insufrible son el guionista y el director, no ella. La gran actriz británica poco podía hacer para arreglarlo.

Baala dijo...

has visto la de juno? a qué esperas para el review?

monsieur august dijo...

pronto llegará un post sobre Juno

LuisMi dijo...

La he visto hoy. Sí, señoras y señores, he pagado por verla.
No me he creído la historia de amor (que no aparece por ningún lado de la película), ni la historia de arrepentimiento de la hermana (que también sigo sin verla). Me he pasado toda la peli esperando y no me ha llegado ninguna de las emociones que supongo trataba de mostrar el director. Lo siento, sólo va a recibir malas críticas por mi parte.
Lo mejor: la casa frente al acantilado y el mar enfurecido del canal de la Mancha.