
Al poco tiempo del incidente de la foto del Papa,
Sinéad O’Connor fue invitada a un concierto homenaje a
Bob Dylan. El evento estuvo coordinado por el actor y cantante
Kris Kristoffersson. Cuando le tocó el turno a la irlandesa, fue abucheada por una parte del público. Creo que eso no es lo que más impresiona –estamos acostumbrados a ver lo pacatos que son algunos sectores de la sociedad estadounidense, como en casi todas las naciones en mayor o menor grado-. Lo que realmente sobrecoge es el cabreo supino que se coge O’Connor, que en lugar de seguir su actuación como si nada, vuelve a cantar a grito pelado el tema de
Bob Marley que acompañó a su protesta contra los abusos a menores por parte de la iglesia católica en el Saturday Night Live. Antes de continuar con la retrospectiva, no dejéis de ver este documento: comienza con declaraciones y ensayos de Sinéad para el acto homenaje a Dylan y después con las imágenes de su aparición en el escenario, su enfado y posterior retirada –derrotada y en los brazos de Kriss Kristoffersson (años más tarde, O’Connor dijo que en realidad lo que él quería, más que consolarla, era echar un polvo con ella)-.
Universal mother (1994)
Un par de años no fueron suficientes para que la gente desistiese de considerar a Sinéad O’Connor un extraño ser descontrolado. Tampoco sirvió que se dejara crecer el pelo en lo que pudo ser uno de los primeros intentos de la industria por “encarrilarla” hacia el camino políticamente “correcto”. Esto sólo se hace cuando hay talento, y en consecuencia, dinero que ganar a costa del artista en cuestión. ¿Se dejó manipular la cantante irlandesa? No. ¿Terminaron las polémicas reinantes en su vida personal y profesional? Ni mucho menos.
En 1994, O’Connor publicó su cuarto disco de estudio, “
Universal mother”. Se trata de uno de sus mejores trabajos hasta la fecha, personal y poético hasta decir basta. Su estructura parece concebida como si de una ópera se tratara, con introducción (un fragmento de un discurso de la escritora, periodista y académica australiana
Germaine Greer, una de las feministas más reconocidas y polémicas del siglo XX); intermedio con “
Am I a human”, un pequeño verso cantado por
Jake, el hijo mayor de Sinéad que por aquel entonces tenía unos 7 años; y una despedida reflejada en el tema “
Thank you for hearing me”. La cantante reaviva sus fantasmas infantiles con el primer single, “
Fire on Babylon” (el vídeo fue dirigido por el francés
Michel Gondry), un tema que podría ser la continuación de “
Troy”, acometido con la misma fuerza y rabia.
Se calma con la suave “
John I love you” y la maternal “
My darling child”, para volver a enfrentarse a un amante abusivo en la progresiva “
Red football”. Hacía pocos meses que había muerto
Kurt Cobain, con el que Sinéad tuvo amistad, y como homenaje incluye una atmosférica versión del tema “
All apologies”. Destacan también dos canciones maravillosas a piano, donde se privilegia la parte más dulce de la voz de O’Connor: “
A perfect indian”, sobre suicidio y mitología, y “
Scorn is not his simplicity”, acerca de tener un hijo especial y distinto a los demás. Con “
All babies” (la que podría ser continuación de “
Three babies”), incide en temas puramente místicos. Incluye dos canciones a capella, una con coros, “
In this heart” y otra sin ellos, “
Tiny grief song”. Con respecto a otro de los singles, “
Famine”, Sinéad explicó: “
Irlanda es como una madre perdida. Hemos perdido nuestra lengua y nuestra historia por culpa de las leyes inglesas. Y seguimos con ese sentimiento de dolor cada día”. En este tema, denuncia la opresión británica tras la tragedia de la hambruna de 1847, pidiendo la reunificación irlandesa y el fin de la violencia en Irlanda del Norte. Si no conocéis este apartado de las difíciles relaciones entre el Reino Unido e Irlanda, todo se resume aquí (medio rapeado, por cierto). A pesar de lo distintas que son unas canciones de otras, “Universal mother”, como bien explica O’Connor en el libreto, está concebido como un conjunto indivisible. “
Se aprecia mejor si se escucha con auriculares”, señala la cantante.
LO MEJOR: aunque se trata de una obra bastante compleja, con canciones muy distintas las unas de las otras, están hiladas a la perfección.
LO PEOR: si tienes un día muy melancólico y eres fácilmente influenciable por música y letras no es recomendable escucharlo.
DESTACABLES: “
Fire on Babylon”, “
Famine”, “
All apologies”, “
Thank you for hearing me”, “
John I love you”, “
Scorn not his simplicity”, “
A perfect Indian”, “All babies”.
PUNTUACIÓN: 9/10Gospel oak (1997)
En realidad, “
Gospel oak” es un EP de 6 canciones en las que Sinéad O’Connor se aleja de su furia inicial y se centra en un camino de simple acústica celta. En 1997, fecha de publicación de este trabajo, la cantante irlandesa decidió no asistir a un festival por la paz en Jerusalem porque un grupo radical pro israelí le amenazó de muerte. Y ella, lejos de dejar las cosas pasar, mandó una carta a varios periódicos de la ciudad dirigiéndose a esta organización en la que comentaba que siempre había tenido mucho cariño por los judíos y preocupación por todo lo que han sufrido a lo largo de los siglos, pero a su vez increpó a los fundamentalistas:
“¿Cómo puede haber paz en la tierra si no hay paz en Jerusalem?” (en otras palabras,
“¿de qué vais?”). O’Connor publicó “Gospel oak” y lo dedicó a la gente de
Israel, Ruanda y el Norte de Irlanda por los conflictos en los que están inmersas estas zonas del planeta.
Hasta hace poco, nunca entendí porque los artistas publican EP’s, seguramente muy tenaz en la idea de que toda producción discográfica debe ser de larga duración, con un mínimo de 8 o 9 canciones. Mirándolo de otra forma, muchas veces más vale publicar 5 o 6 temas buenos y no añadir 4 o 5 malos que contaminen la obra. A pesar de todo, no dejo de tener la sensación de que “Gospel oak” es un disco inacabado, donde Sinéad parece que está cantando en una guardería. Es dulce (“
Petit poulet”), maternal (“
This is to mother you”), y romántico (“
My love”) pero hay momentos de empalague total que se salvan por el sabor celta que O’Connor imprime, sobre todo en el tema final, la preciosa “
He moved through the fair” (grabada en directo). Como no, tampoco se olvida de las malas relaciones entre Irlanda e Inglaterra (“
This is a rebel song”). Por más ñoña que se ponga, la cantante no puede evitar meter alguna que otra puya de vez en cuando aunque ya no lo haga tan de frente.
LO MEJOR: la acústica celta del EP regala bastante paz.
LO PEOR: es algo azucarado por momentos y para mí, una producción inconclusa.
DESTACABLES: “
This is a rebel song”, “He moved through the fair”.
PUNTUACIÓN: 5,5/10Faith and courage (2000)
El año anterior a la publicación de “
Faith and courage”, Sinéad pasó unos meses de lo más movido. Fue ordenada sacerdote por la orden tridentina, un grupo rebelde disidente de la iglesia católica que apuesta por el derecho de las mujeres a ser curas. Esta nueva travesura de O’Connor le costó que la prensa irlandesa dejase de andarse con chiquitas y comenzó a atacarla de modo contundente, llamándola perturbada, rara y loca sin contemplaciones. Después, el padre de su segunda hija, el periodista
John Waters, interpuso una demanda contra la cantante para quitarle la custodia basándose precisamente en lo que decían la tremenda cantidad de artículos que argumentaban que Sinéad estaba definitivamente para que la encerrasen, cuestionando su capacidad para ser una buena madre. Con su hijo mayor no hicieron nada, cosa curiosa, pero le mandaron a un internado. A finales de 1999, O’Connor intentó suicidarse tomando una gran dosis de pastillas. Un amigo suyo la llevó al hospital y se salvó. El juicio se resolvió a su favor y no perdió la custodia de su hija.
Por su parte, varios productores dijeron “
venga, vamos a tratar de reinventar a Sinéad”, o algo así. Porque “Faith and courage” destila manufactura pomposa e intencionada en todas y cada una de sus canciones. Supuso una incursión en la electrónica, por momentos algo
chill out, en el tema que abre el disco, “
The healing room”. Pero también se rinde a los sonidos más pop, como su primer single “
No man’s woman” (el título lo dice todo), “
Dancing lessons” o “
’Til I whisper U something”. Por esta época, O’Connor comenzaba a mostrar simpatía por el movimiento rastafari, algo que deja muy patente en su primer devaneo con la música reggae en el tema “
The lamb’s book of life”. Da la sensación de que los cortes finales son la antesala de los dos posteriores trabajos que llegarían después (la canción que cierra el disco, “
Kyrié eléison” es una oración de la misa latina). Vuelve a crear tracks más progresivos, que estallan y crecen poco a poco como “
Daddy I’m fine”; medios tiempos muy agradables (“
What doesn’t belong to me”) y otras joyas en las que su voz es descomunal (“
Jealous”, “
Hold back the night”, “
The state I’m in”).
Cuando apareció el disco en el mercado, Sinéad saltó con que era lesbiana. Más tarde se retractó y comentó que en realidad era bisexual y que en ese momento dijo lo que dijo porque había tenido un rollete con otra mujer. Muchos encontraron similitudes con
David Bowie, que en su día vino a hacer lo mismo y a nivel comercial le salió bastante bien. Si la O’Connor ya era todo un símbolo para las lesbianas, estas declaraciones la convirtieron en la diosa de ese colectivo. Entre tanto, “Faith and courage” supuso el último contacto de la cantante con la gran industria. De hecho, salió tarifando con la discográfica porque se negó a hacer giras para defender el disco.
LO MEJOR: la variedad de estilos vuelve a poner de relieve la versatilidad de la irlandesa.
LO PEOR: una producción demasiado intencionada, excesivamente “brillante” para tratar de convertir a la cantante en una artista “políticamente correcta”.
DESTACABLES: “
No man’s woman”, “
Jealous”, “Hold back the night”, “’Til I whisper you something”, “Dancing lessons”, “What doesn’t belong to me”.
PUNTUACIÓN: 7/10
Pincha aquí para leer la 1ª parte de la retrospectiva