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domingo, 5 de octubre de 2008

VICKY, CRISTINA, BARCELONA, ABURRIMIENTO

Vicky, Cristina, Barcelona” es la película mas publicitada de Woody Allen. No es para menos, ya que extra cinematográficamente tiene muchos puntos de interés para cinéfilos accidentales: primer film que rueda en España, primera vez que lo hace con actores españoles -y si además se trata de la pareja de moda en el papel couché para qué queremos más- la presencia de su última musa, la bella Scarlett Johansson y escenas sepsis entre Penélope, Scarlett y Bardem hábilmente filtradas a la prensa.

Pero digámoslo claramente, estamos ante uno de los peores films de Allen. Un director que lleva diez años navegando en la mediocridad, salvo honrosas excepciones como “Match point” que he de reconocer que me parece tan buena, que cuando la vi pensé, “no parece de Woody Allen”. Al margen de esta joya el neoyorquino se nos ha vuelto un comodón con el paso de los años, no solo como director si no también como guionista. La historia de “Vicky, Cristina, Barcelona” se revela rápidamente como una de las más insípidas e intrascendentes de su carrera: la de dos estudiantes norteamericanas (Johansson y Rebecca Hall) que llegan a Barcelona para pasar el verano, saltando de fiesta en fiesta, de palacete en palacete, enamorándose en una de estas de un Don Juan español (soso Javier Bardem, olvídate de la comedia), pintor y vividor, con el que entablan relaciones. La aparición (muy tardía) de la desequilibrada ex mujer de este, interpretada por una desbocada y divertida Penélope Cruz alterará las relaciones entre los personajes hasta alcanzar un precipitado y anticlimático desenlace.

“Vicky...” no funciona ni como comedia, ya que apenas provoca alguna sonrisa fugaz, ni mucho menos como tratado acerca del amor y de las relaciones sentimentales, por superficial y tópico. Porque si de algo puede acusarse a la película es de ceder a todos los tópicos. Desde mostrarnos a una Barcelona de postal, una ciudad a medida de multimillonarios norteamericanos muy bohemios eso sí, pasando por unos personajes planos: desde la loca y pasional Penélope Cruz, al seductor Bardem, pasando por la pragmática Hall cuyo ordenado mundo y principios se tambalean de la noche a la mañana y finalizando por la neurótica y soñadora Scarlett, todo un arquetipo del cine de Allen vulgarizado por una interpretación ausente de la actriz. No se libra de la monotonía general unos diálogos sin chispa ni gracia, que bordean la vergüenza ajena con demasiada frecuencia, una trama carente de interés por mil veces contada (mucho mejor, además), una voz en off enfática en exceso y una banda sonora inaguantable (alguien debería asesinar al grupo Giulia & los Tellarini, autores de una canción insoportable que si no suena doce veces a lo largo del film no suena ninguna, y que decir de esa omnipresente guitarra española...).

En resumen, estamos ante la consecuencia lógica a tenor de la trayectoria reciente del cine de Allen a partir de “Desmontando a Harry”: cine de segunda, apolillado, en permanente barrena, protagonizado por una corrección académica desesperante, además de por una ausencia de riesgo alarmante. Película aséptica e indolente, que no estimula al espectador, carente de ambición y de cualquier encanto a pesar de los bellos escenarios naturales y que palidece incluso ante las películas más flojas de su autor, este, su último divertimento personal es el film que todos sus seguidores, los que admiramos su obra, deberían evitar.

miércoles, 13 de agosto de 2008

VICKY, CRISTINA, BARCELONA. UN TRÁILER QUE PROMETE

El nuevo filme de Woody Allen, Vicky, Cristina, Barcelona ya tiene fecha de estreno en nuestro país. Será el 19 de septiembre. A pesar de que el desafortunado título no incita a acudir a las salas de cine a verla, el hecho de que la crítica fuese seducida en el preestreno del festival de Cannes y nuestro amor incondicional por Allen, sumado al morbo de ver a sus protagonistas Javier Bardem, Penélope Cruz y Scarlett Johansson montándoselo todos con todos, supone un auténtico reclamo para este nuevo trabajo.
A juzgar por el tráiler podemos deducir que Vicky, Cristina, Barcelona, cuenta con los mismos ingredientes que han fascinado a Allen en todos sus filmes desde Match Point: enredos amorosos y gente cotidiana convertida en asesina (al menos en potencia).

Tráiler de Vicky, Cristina, Barcelona.

lunes, 3 de marzo de 2008

NO ES PAÍS PARA VIEJOS. LA PERFECCIÓN SIN ALMA

No es país para viejos es sin lugar a dudas una gran película. Tan grande que deja frío. No se puede negar que el guión es impecable, la realización inmejorable y la interpretación sobrecogedora. Los hermanos Coen mantienen al espectador pegado a la butaca pero algo no encaja en esta gran película. Quizá le sobra perfección, quizá le falta alma. Basada en la novela de Cormac McCarthy No es país para viejos tiene el arranque más atractivo de los últimos tiempos; Llewelyn Moss (Josh Brolin) encuentra una furgoneta cargada de droga, rodeada de cadáveres, y un maletín con dos millones dólares en el paraje más cinematográfico que se pueda imaginar. A partir de la decisión de Moss de llevarse el dinero se precipitan los acontecimientos y el espectador se ve en la piel del Sheriff Bell (Tommy Lee Jones) y del asesino en serie Antón Chigurh (Javier Bardem)en una coreografía perfecta de puntos de vista. Ethan y Joel demuestran en esta película que son unos auténticos magos de la contención y de la dirección de actores. Es cierto que Javier Bardem está sublime, es cierto que el resto del reparto está mucho más que a la altura pero algo le falta, entre tanta perfección, a No es país para viejos, para llegar a ser considerada una de esas películas que llega, no solo a la cabeza, sino también al corazón.