lunes, 3 de agosto de 2009

SINÉAD O’CONNOR: RETROSPECTIVA (3ª PARTE)

Con doce meses de retraso por causas que desconozco a la hora de concluir esta retrospectiva, pasamos a comentar los últimos años en la producción discográfica de Sinéad O’Connor. Pueden resumirse en su alejamiento de lo comercial y una especie de vía crucis personal plagado de tintes irónicos y marcados por lo religioso. Ha optado por dirigirse a terrenos menos transitados y más sinceros, a veces aderezados de esperanza, y otras sumidos en una penumbra crepuscular que roza un mundo gótico cargado de sombras y oscuridad. Música tradicional irlandesa, reggae (¡!) y espiritualidad desde la cripta de cualquier iglesia perdida. Incluso un directo desde Dublín, rarezas nunca antes escuchadas y continuas colaboraciones con los artistas más dispares. Por el momento, esta es la Sinéad del siglo XXI, es decir, la que no deja lugar a etiquetas y sí a una positiva dispersión creativa y sorpresas por sus radicales cambios de estilo. De manera irreversible, O’Connor ha alterado la imagen de las cantantes femeninas.

Sean-Nós Nua (2002)

El sexto disco de estudio de la cantante irlandesa supuso el inicio de su radical alejamiento de la industria discográfica y todo lo que eso conlleva. Se trata de una huida en línea recta y sin mirar atrás, después de toda la turbulencia vital de la que hemos hablado en las dos primeras partes de esta retrospectiva. Con “Sean-Nós Nua”, que en gaélico viene a significar “nuevo estilo viejo”, Sinéad O’Connor acomete 13 canciones tradicionales de música irlandesa. Hay que apuntar que estas melodías fueron las que inspiraron lo que todos conocemos por el country estadounidense. Pero en este caso, la artista introdujo arreglos distintos para crear un ambiente mucho más atmosférico, místico, e incluso, terapéutico. Lo que prima en este álbum son las historias que se cuentan, tan reales para mucha gente que ha nacido y crecido en este país como para los islandeses la existencia de duendecillos. Y por supuesto, es destacable la voz de una O’Connor más apasionada y dulce que nunca. De hecho, “Sean-Nós Nua” es uno de esos pocos discos capaces de conseguir que se te salten las lágrimas ante tanta belleza y sinceridad con la que se ha llevado a cabo. Según contaba la propia Sinéad, se trata del proyecto que siempre quiso realizar porque estas canciones forman parte de su propia biografía, algunas las aprendió en el colegio y otras en la calle o a través de su padre. La dulzura de este álbum es apasionante. Está repleto de ritmos y sonidos que parecen acompañar el latido de un corazón desde lo más profundo del alma o el susurro del aire meciendo las hojas de los árboles.

Sumergirse en “Sean-Nós Nua” es aparecer de repente en Irlanda y tener que cerrar los ojos ante el verde casi fluorescente de su vegetación. Allí nos espera la tradición de un país al que no le ha quedado más remedio que explotar espiritual y culturalmente ante las continuas embestidas de la vecina Inglaterra. O’Connor nos recibe desde alguna casa bañada por la niebla a las afueras de Dublín y nos hipnotiza como quien cuenta una leyenda apasionante a un grupo de niños. Intimo hasta su máximo límite, con un diálogo cantado junto al veterano Christy Moore que dura más de 11 minutos (“Lord Baker”), este álbum es un libro lleno de fantasías apasionantes, desde el comienzo con “Peggy Gordon”, pasando por las maravillosas “The singing bird”, “The Moorlough shore” o “Paddy’s lament” hasta joyas como “My lagan love”. También incluye un par de temas en el bonito idioma gaélico, a destacar “Óró sé do bheatha ‘Bhaile”.

PUNTUACIÓN: 8/10
LO MEJOR: viajar a Irlanda a través de las canciones de este disco.
LO PEOR: Sinéad debería haber adoptado otra pose en la portada…
DESTACABLES: “My lagan love”, “The singing bird”, “Paddy’s lament”, “Peggy Gordon”, “Óró sé do bheatha ‘Bhaile”, “The Moorlough shore”


Throw down your arms (2005)

Contaba Sinéad O’Connor que su séptimo disco, “Throw down your arms”, es el que le salvó definitivamente la vida. La cantante ya venía abrazándose a la cultura rastafari desde hacía varios años. Cuando ya todo el mundo pensaba que se había retirado definitivamente tras la publicación de un doble álbum con rarezas y un concierto en directo –tanto en versión CD como DVD- en 2003, la irlandesa editó esta colección de covers de música reggae. La grabación tuvo lugar en Jamaica, país base de este movimiento religioso y cultural, junto a reconocidos músicos de la isla como Sly Dunbar, Robbie Shakespeare o Dean Fraser. Más a gusto consigo misma, la artista, igual de apasionada que en “Sean Nós-Nua”, lleva a cabo las 12 versiones de manera muy fiel y teniendo en cuenta que son piezas hasta entonces cantadas única y exclusivamente por hombres. No deja de sorprender hasta donde es capaz de llegar O’Connor en cuanto a versatilidad se refiere, y “Throw down your arms” volvió a provocar que muchos pensaran otra vez que la cantante había vuelto a perder la cabeza.

No sólo ya no se arrepentía de su pasado, en donde sobresale el episodio de la foto del anterior papa, sino que Sinéad se sumerge totalmente en la cultura rasta por esa idea de mosca cojonera que tiene un movimiento que no es ni más ni menos machista que otras religiones. “Estoy interesada en eso, en lo que hace temblar el poder establecido. Ser ordenada monja fue una travesura. Hay un montón de canciones africanas en torno a la imagen de 10.000 etíopes que descienden sobre el Vaticano a caballo para rescatar a Dios. Me encanta esa idea. Miles de etíopes relajados y una jodida irlandesa calva y loca”, afirmó O’Connor (el año anterior había contratado una página entera de un diario irlandés para pedir que la palabra “loca” no se aplicara a su persona).

La portada del disco es otra divertida fechoría. La cantante aparece en una imagen tomada el día de su primera comunión, algo que consiguió enfurecer de nuevo al mismo grupo de católicos que en su momento trataron de hundirla por ser acusados de abuso físico y psíquico a menores. El tiempo le dio la razón a la artista, como se ha podido comprobar. A pesar de no gustarme en especial la música reggae, hay que reconocer la valentía de Sinéad con respecto a este proyecto en el que se recogen temas muy estimables y fantásticamente interpretados como “Marcus Garvey”, “Door peep”, “Downpressor man” o “Jah Nuh dead”. A muchos portadores de sotana se les tuvo que llenar la boca de espuma porque la canción que cierra el disco y que en su día hizo popular Bob Marley, “War”, es la misma que cantó a capella en el famoso episodio del Saturday Night Live. El álbum en general es muy de tiempo estival, pero el estilo que aborda no deja de aburrir a las tres o cuatro canciones (puede que alguna más, y se soporta porque las interpreta O’Connor con una mezcla de fuerza, pasión y sensibilidad que reside en pocos artistas).

PUNTUACIÓN: 6/10
LO MEJOR: la pasión que le pone Sinéad a todas las canciones.
LO PEOR: al ser música reggae puede surgir el cansancio en cualquier momento.
DESTACABLES: “Marcus Garvey”, “Door peep”, “War”, “Downpressor man


Theology (2007)

Si Dios viviese en la Tierra, la gente rompería sus ventanas”, escribe Sinéad O’Connor en el interior de “Theology”, su octavo disco de estudio. Se trata de un doble álbum en el que la cantante incluye los temas tanto en versión acústica –“Dublin sessions”- como acompañada de una banda completa y de forma totalmente distinta –“London sessions”- (para hacerse una idea, es lo que hizo Björk en “Telegram”, un trabajo en el que deformó todas las canciones de “Post”, sólo que la irlandesa lo ofrece todo a la vez). El único track que no se repite es “I don’t know how to love him”, incluido en las grabaciones en Londres. Aquí nos encontramos otra vez con un nuevo guiño irónico de O’Connor con respecto al hecho de haber sido toda una excluida durante la década de los 90, ya que esta canción es la que interpreta el personaje de María Magdalena en el tedioso musical Jesucristo Superstar. La artista pone un punto y seguido a su particular camino de espinas a la hora de buscar una paz personal que parece haber encontrado por fin. Según ella, con “Theology”, pretende ofrecer un reducto de tranquilidad ante todo el caos mundial en el que estamos sumidos. Por otro lado, se trata del primer disco en siete años en el que Sinéad vuelve a componer y escribir (o co-escribir) sus propias canciones (aunque introduce un par de covers más, “Rivers of Babylon”, popularizada por Boney M, y “We people who are darker than blue”, de Curtis Mayfield).

Nos topamos ante un trabajo, y puede que me repita con esto, eminentemente apasionado. El punto negativo lo podemos hallar en las constantes referencias a Jah y a todo ese misticismo al que se entrega la irlandesa y que resulta ya algo cansino a nivel poético. Más que nada por dar vueltas y más vueltas sobre lo mismo. No obstante, como todo artista, Sinéad O’Connor utiliza la música como vehículo para echar fuera fantasmas, traumas y obsesiones. Con una voz mucho más grave que en producciones anteriores –resultado al que estamos avocados todos los fumadores- la cantante pasea por pequeños caminos repletos de tranquilidad a través de cualquier bosque sumido en la oscuridad, sobre todo en “Dublin sessions”, de donde cabe destacar “Something beautiful”, “If you had a vineyard”, “33” y “Watcher of men” (esta canción rememora de lejos a Sinéad en sus inicios).

En “London sessions”, O’Connor reinventa los temas acústicos con unos arreglos y una producción humilde pero cuidada. Seguramente influida por su colaboración en el disco de Massive Attack “100TH window”, lava las caras de “Watcher of men” y “Whomsoever dwells” para orientar estas dos canciones hacia un estilo trip hop muy logrado. Entretanto, los otros cortes emergen con la fuerza de verse acompañados de más instrumentos y salen de las tinieblas azuladas por las que bucean en “Dublin sessions”. Pero es el tema “Something beautiful” el que domina el concepto y alma de “Theology”. Su título y letra así lo atestiguan. O’Connor ha cambiado los pensamientos negativos por los positivos -a pesar de cierta bruma que persiste-, se ha calmado aunque no deja de lanzar mensajes cuyos dobles raseros atesoran su carácter combativo.

PUNTUACIÓN: 7,5/10
LO MEJOR: presentar dos versiones distintas de cada canción y las evocaciones de música medieval de "Dublin sessions".
LO PEOR: la cover de “Rivers of Babylon”. Por suerte es el último tema y da tiempo de darle al stop.
DESTACABLES en el CD “Dublin sessions”: “Something beautiful”, “If you have a vineyard”, “Watcher of men”, “33”.
DESTACABLES en el CD “London sessions”: las anteriores, más “Whomsoever dwells” y “We people who are darker than blue”.


Recopilatorios

So far… The best of Sinéad O’Connor (1997)

Primer recopilatorio de grandes éxitos de Sinéad O’Connor. Incluye temas de sus cuatro discos de estudio iniciales y el EP “Gospel oak”. También contiene canciones que son resultado de sus colaboraciones con otros artistas o la popular y fantástica “You made me the thief of your heart”, que forma parte de la banda sonora de la película “En el nombre del padre”. El listado de material varía un poco de unos países a otros, pero tampoco demasiado. Es un buen álbum para todos aquellos que tengan ganas de iniciarse en la música de la cantante irlandesa. Si les gusta lo que hay en este “So far…”, será inevitable que sientan curiosidad por investigar sobre todo lo que ha hecho después. No obstante, sigue mereciendo la pena tener al completo “The lion and the cobra”, “I do not want what I haven’t got” y “Universal mother”, que para mí, son los tres mejores trabajos de O’Connor. En el fondo, un “grandes éxitos” no deja de ser un testimonio muy pequeño de la creatividad de un músico.


She who dwells in the secret place of the most high shall abide under the shadow of the almighty (2003)

Con este título interminable e inabarcable (ni nuestra querida Alanis Morissette ha sido capaz de superarlo), Sinéad O’Connor publicó un doble álbum: en el CD 1 se incluyen muchas rarezas, caras B y colaboraciones con otros artistas como Massive Attack, Asian Doub Foundation, Adrian Sherwood y Roger Eno, así como versiones de otras canciones de ABBA ó B-52’s; el CD 2 es un concierto grabado en el Vicar Street Theatre de Dublín en 2002, donde la cantante ofreció temas de su más reciente disco por aquel entonces, “Sean-Nós Nua”, y canciones de otros trabajos anteriores (además, este recital está disponible en DVD). Con este proyecto, Sinéad pretendió dar por zanjada su carrera musical por enésima vez. Esta vez incluso envió un comunicado pidiendo que le devolviesen su privacidad, que pensaba dedicarse a otra cosa. Para todos los seguidores de su música, “She who dwells…” es un álbum mucho más interesante que un simple grandes éxitos porque está repleto de material estupendo y difícil de encontrar. Muy recomendable.
Pincha aquí para ver todo el set list.


Collaborations (2005)

Si alguien conoce a algún artista que haya colaborado con más grupos y cantantes que Sinéad O’Connor, que venga y me lo diga. El mismo año que sacó al mercado “Throw down your arms”, incumpliendo así sus intenciones de retirarse, la irlandesa publicó “Collaborations”. Se trata de un álbum en el que se incluyen canciones grabadas a lo largo de su carrera en las que ha colaborado con una gran variedad de músicos. Pero además, la proeza radica no solamente en el tremendo respeto que se ha ganado O’Connor en este mundillo, sino en la riquísima variedad de géneros que ha abarcado. Entre la gente que ha querido trabajar con ella se encuentran Massive Attack, Bomb the Bass, Moby, Peter Gabriel, The Edge (U2), Damien Dempsey, etc… Y es una pequeña muestra reflejada en las 17 canciones de “Collaborations”, si tuviésemos que editar un disco con todos los artistas con los que ha grabado Sinéad en años anteriores a 2005 y posteriores hasta nuestros días –saltándonos incluso sus incursiones en distintas bandas sonoras de películas-, nos saldría una caja por lo menos con 4 ó 5 CD’s. O’Connor ha realizado recopilatorios con material nuevo, desde interesantes visiones como ésta. Por el momento no ha caído en eso de publicar retrospectivas poco diferenciables entre sí, lo cual se agradece mucho.
Pincha aquí para ver todo el set list.



5 comentarios:

coque dijo...

esta última etapa de sinéad viene marcada por "voy a hacer el disco que yo quiero". y lo ha logrado.

al contrario que tú, prefiero "throw down your arms" a "sean-nós nua".

y los dos últimos recopilatorios son imprescindibles. sobretodo porque cuesta mucho seguirle la pista entre tanta colaboración y participación en diversos discos.

El Velvet de Cierto Pelo dijo...

Genial.
Sinead es la neta

Anónimo dijo...

Bravo Gaspashá.

Justo dijo...

Supposed former infatuation junkie creo que se llamaba el disco de Alanis Morisette.. la verdad es que Sinéad la ha superado. ¡He flipado al ver el título del disco!

Es verdad que ha colaborado con todo quisque, y tiene mérito que combine eso con la independencia e individualidad que mantiene a ultranza. No me sale ningún nombre de artista que haya hecho tantas colaboraciones... bueno sí, en España Iván Ferreiro.

Enhorabuena por tan pormenorizado y estupendo análisis.

Un abrazo

MALENA dijo...

Querida Gaspashá.. como siempre, te has salido.
Ya tenía ganas de esta segunda parte de la retrospectiva.
Gracias
Malena