lunes, 21 de julio de 2008

BENJAMIN BIOLAY. RETROSPECTIVA I

A sus 34 años Benjamin Biolay se ha consolidado como uno de los genios más prolíficos de su Francia natal, con permiso de Monsieur Gainsbourg. Con cinco álbumes propios en el mercado, más un sinfín de composiciones para Karen Ann, Henri Salvador, Françoise Hardy, entre otros, y dos discos completos para su hermana Coralie Clément ha pasado de ser el “enfant terrible” de la música francesa a conquistar el mundo con su trabajo y humildad.
Lejos de la imagen de seductor infatigable, acuñada por su predecesor Serge Gainsbourg con el que guarda incontestables paralelismos, y revelándose más como chaval tímido y sencillo, Biolay se ha labrado por méritos propios una carrera en la que ya no caben comparaciones.
Multiinstrumentista, intérprete, compositor y actor ocasional, su talento parece inagotable.


ROSE KENNEDY (2002). HA NACIDO UN GENIO
Guapo, elegante y sofisticado Benjamin Biolay parecía más fruto de los tejemanejes de una discográfica que un músico que intentaba abrirse camino a fuerza de trabajo. Su primer disco fue un proyecto personal, producido por él mismo, publicado a las puertas de cumplir treinta años y con una carrera tras de sí de más de diez años como compositor, arreglista y músico para bandas como L´affaire Louis Trio o Shelby (grupo creado por Karen Ann) para el que compuso el éxito 1+1+1.
Pero no fue hasta que debutó en solitario cuando alcanzó la fama. Con su primer disco Rose Kennedy conquista su país natal, tanto a la crítica (Disco Revelación de los Premios Victoire de la Musique) como al público e incluso se da a conocer tímidamente fuera de sus fronteras. Tal fue el éxito Rose Kennedy que se llegó a publicar una segunda edición que incluía un nuevo tema La dernière heure du dernier jour y una versión del single Los Angeles.
En este primer trabajo ya se encuentran todas las claves que irá desarrollando a lo largo de su carrera musical. En él se aprecia cierto tono grandilocuente (especialmente en los arreglos) que irá abandonando en sus discos posteriores y esa admiración por EE.UU. de la que también terminará prescindiendo.
Sin lugar a dudas nadie diría que se trata de un álbum de debut ya que supera en coherencia algunos de sus discos posteriores.

Rose Kennedy es un disco limpio, completo, tiene fuerza y empaque. Un debut que pone le el listón muy alto.
Imprescindibles: Monotonie, Melodie du bonheur, Dernier heure du dernier jour.
Celebradas: Les cerfs volants, Los Angeles, Une été sur la côte. Les roses et les pormesses.









NÉGATIF (2003). ÁLBUM DOBLE


El concepto “álbum doble” es, por su propia naturaleza, un error. Denota un ego superlativo y carecer de capacidad de elección. Ningún artista, por prolífico que sea, tiene tanto talento como para componer de un tirón 23 canciones impecables. Biolay no es una excepción. Tras su impresionante debut y, animado por la excelente acogida de su primer trabajo, se lanzó a la piscina con el irregular Négatif. Un disco doble en el canciones brillantes como la arrebatadora Chaise á Tokio, la dulce Des lendemains qui chantent y la deliciosa Chère unconnue, relucen como diamantes entre temas agradables que rebajan el balance general del disco y deslucen la genialidad del autor. En mi opinión siempre es más acertado ser crítico con uno mismo y hacer una buena criba. Négatif podría haber sido un disco excelente de no ser doble pero el exceso de temas lánguidos ensombrece la grandeza de las grandes canciones.


Imprescindibles:Chaise á Tokyo, Des lendemains qui chantent, Chère unconnue

Celebradas: Negatif y Chaise á Tokyo






CLARA ET MOI (2004). BANDA SONORA DEL FILM HOMÓNIMO


Clara et moi, protagonizada por su actual actriz fetiche Julie Gayet (protagonista de todos los clips de Trash ye ye) supone su primer trabajo como compositor de Bandas sonoras.
Los temas de este trabajo difieren de los anteriores y los posteriores ya que se ajusta al argumento del film tanto en las letras como en los tempos. Además cuenta con diferentes intérpretes para la mayor parte de las canciones.
Abre esta maravillosa banda sonora la alegre y dulce The Word interpretada en inglés por la cantante Louise Alenius. Con Toi Rien se revela como un magnífico compositor de temas instrumentales, con él comprendemos porqué no es de extrañar que sea capaz de comunicar a pesar de que muchos de sus seguidores no comprenden sus letras, porque no es necesario que diga ni una palabra para expresar sentimientos, estados de ánimos o condición vital.
El momento más sexy de esta banda sonora llega con Moi Rien y Je mens dos de los temas que interpreta el propio Benjamin. Además recupera Des lendemains qui chantent del Negatif.
Biolay incluye en esta banda sonora temas encantadores, cercanos al easy listening (a veces recuerda a Stereolab como Ma rencontreque) que de ningún modo tendrían cabida en un disco más personal.
Un magnífico disco que pronostica una larga y brillante carrera.



3 comentarios:

lady foster dijo...

Muchas gracias por la retrospectiva querido Monsieur. No conocia la existencia de esa banda sonora, me muero por escucharla.
Felicidades

el rey pescador dijo...

Magnífica retrospectiva. Arriba el charme. Esperamos ansionsos el desenlace.

gaspashá gorkovskaya dijo...

Conviertes tus posts en verdaderas obras de arte, querido M. August. Magnífica retrospectiva, gracias por acercarnos al mundo de este genial artista y paisano tuyo.