martes, 29 de abril de 2008

PORTISHEAD Y EL ABURRIMIENTO

Hoy se han puesto a la venta dos de los discos más esperados y sobre los que más han hablado gays, indies y no digamos ya indie+gays del ancho mundo. Se trata de “Third” de Portishead y “Hard candy” de Madonna. ¿Hay motivos que justifiquen tanto interés y papel gastado? Pues no, desde luego…

Respecto a “Third”, lo primero, he de realizar una reflexión. Llevo escuchando unos tres o cuatro meses este disco por casa (siempre de pasada, eso sí), por lo que cuando aparece finalmente a la venta, la sensación que uno tiene sea más bien la de que se publica una reedición del álbum, en lugar de su estreno oficial. Lo mismo ocurrió con “Seventh tree” de Goldfrapp hace poco, cuando apareció en las estanterías de la Fnac, parecía que se trataba del primer o segundo disco de la banda y no el último. El por qué si un álbum está filtrado hace meses no se hace nada por parte de la discográfica por anticipar su lanzamiento físico me parece un misterio. Supongo que las ventas de “Third” no deberían ser precisamente portentosas, dado que todos los interesados se lo saben de memoria a estas alturas. Por supuesto no es mi caso. No soy un fan acérrimo de este grupo. Sus dos primeros discos los escuché más por curiosidad que por devoción. Su supuesta intensidad, su aflicción o su tormento, la voz doliente de Gibbons, me parecen impostadas, y me cuesta que me afecte emocionalmente de alguna forma.

Con “Third” (título original donde los haya) parece que buscan sonidos desasosegantes, reniegan del trip hop porque se les relacionaba con Morcheeba (dixit). Buscan por encima de todo, según se cuenta en bloggs diversos, él incomodar al oyente. Conmigo no lo consiguen. “Third” lo escucho perfectamente sin sentir desasosiego e incomodidad o inquietud alguna. Una vez más los escucho como un hilo musical que esta allá atrás, sin sobresaltos ni mayores emociones. No sé si es que soy muy profundo o muy simple. Supongo que será esto último, ya que tienden a aburrirme los tormentos de los demás, la gente que dice ser infeliz a cada segundo y además se regodea en ello, se lanzan llenos de auto indulgencia a una piscina repletas de penas, dolores y lagrimas postizas, que no son otra cosa que un síndrome de eterno adolescente frustrado ante un espejo que ya no te quiere. A ellos está dirigido este “Third”.

4 comentarios:

lady foster dijo...

Ya empezamos con descalificaciones: "disco para el eterno adolescente frustrado..."
En mi opinión Third es una obra densa, compleja, muy rica en matices y texturas,sorprendente y realmente desasosegante, para nada complaciente, que gana puntos en cada escucha hasta emcumbrarse en la OBRA MAESTRA que es

Lia dijo...

Third es como vino caro: te puede gustar o no, pero no puedes negar que es de alta calidad...

truman von harket dijo...

No digo que sean malos músicos, ni mucho menos. Ya he dicho varias veces que mi mayor acercamiento a un instrumento han sido las maracas invisibles ante un espejo(hace años, por suerte). Cuando hablo de música lo hago intuitivamente, desde las emociones que me provoque un artista y Portishead, aunque tengan talento, siempre me dejan frio.

gaspashá gorkovskaya dijo...

Cierto es, no hace mucha falta entender de instrumentos ni demás cosillas realizadas desde la mesa de sonido; hablar de música desde las emociones que provoca es lo más sincero y auténtico. Muy buen post, como siempre. Aún no he escuchado Third, pero tengo muchas ganas.