domingo, 20 de enero de 2008

DE LITERATURA INDIE

Siempre me ha gustado leer, unas veces he leído más y otras menos, pero siempre he tenido uno o varios libros entre manos. Como uno ya va teniendo sus añitos, al final entre pitos y flautas lees un poco de todo, muchas veces por curiosidad (quiero leer algo de éste o de aquel) y otras porque un libro te lleva a otro (por referencias, comentarios del autor…) pero generalmente siempre de autores más o menos ya conocidos (salvo excepciones, claro) o que alguien te comenta (alguien que no te recomiende La Catedral del Mar o El Código Da Vinci, se entiende)

Esto en realidad es lógico, hay cientos de años de literatura y el presente al final, pese al marketing, ocupa muy poco, por no hablar de que muchos libros de hoy en día posiblemente pasen sin pena ni gloria y, sin embargo, libros como Rayuela o El Lobo Estepario son ya clásicos indispensables, por poner un ejemplo.

Pero lo cierto, es que al final viaje tras viaje en metro, noche tras noche, vas terminando con tu lista de referencias y de vez en cuando apetece leer algo actual, algo en lo que ver reflejado el día a día de nuestros días y ahí es cuando uno se enfrenta a ciegas con las estanterías de la Fnac o de la Casa del Libro y se tiene que guiar por los dudosos resúmenes de las tapas. ERROR

Bueno, pues así sin darme cuenta, últimamente me he leído unos cuantos de autores más o menos “modernos” y aprovecho para comentároslos por si alguien se encuentra en la misma situación en la sección de libros y le entra una curiosidad malsana por la literatura actual.


Chuck Palahniuk (1962) es conocido por ser el autor de El Club de Lucha (1996) que dio origen a la película del mismo título, aunque de esto me enteré luego. Mi curiosidad surgió porque no hacía más que ver libros de relatos de él (Asfixia, Error Humano) en las librerías y, como soy más de novela, cuando vi Fantasmas, piqué. En realidad el libro es un conjunto de relatos puestos en boca de sus protagonistas, sobrando totalmente la trama general, bastante desagradable por otra parte, pero hay que reconocer que hay relatos estupendos, divertidos como Reflexoputa o esperpénticos como Vacaciones en el Arroyo. Con todo es perfectamente prescindible, sobre todo si sois sensibles a las amputaciones y la miseria humana.




Irvine Welsh (1958) es autor de Trainspotting, no hace falta más presentación. Hace ya tiempo leí Acid House, una colección de relatos más o menos surrealistas y últimamente Escoria y Cola.

Escoria es la historia de una especie de Torrente a la inglesa con una tenia que termina teniendo sus propios diálogos (¡!), Cola es el relato de la historia de un grupo de amigos y cómo van cambiando / degenerando sus vidas. Cola se supone que es un libro menor, pero tiene algo de entrañable y deja lugar para cierta esperanza, lo que en libros de hoy en día ya es todo un logro. Por otro lado, refleja bastante bien la vida de la periferia y la realidad de los barrios más abandonados.



Michel Houellebecq (1958) pertenece a la nueva narrativa francesa. Sus opiniones de enfant terrible criticando lo políticamente correcto, mayo del 68, el Islam y lo que se le ponga por delante, le han dado cierta popularidad.

En Las Partículas Elementales, parte de la vida de dos hermanos para analizar el mundo actual: la falta de apego a todo, el vacío, las relaciones superficiales… salpicado por vagas reflexiones trascendentales que, en mi opinión, cualquiera medianamente instruido ha tenido alguna vez sentado en la mesa de un bar sin por ello darle más importancia. En definitiva un libro que a fuerza de hablar del vacío está precisamente vacío y altamente deprimente. Una especie de intento de ser Kafka mezclado con el sexo más penoso que uno pueda imaginar.

Me queda la tranquilidad de que en breve podré volver a algún “clásico” o algún inconfesable best-seller, que de vez en cuando también es muy saludable…

8 comentarios:

snoorkel paqui dijo...

Muy interesante tu post querido Lord. Evitaré a los autores mencionados. Alguien ha leído ¿Tokio Blues? ¿merece la pena? tengo entendido que sí pero me gustaría que alguien de la crew de gesloten me diera una opinión.
thanks

truman von harket dijo...

Gracias por la advertencia Lord. Excelente post como siempre. De estos autores solo he estado tentado de leer a Michel Houellebecq. Me aburren un poco los enfant terribles, y creo que de los pocos que me gustaron mucho fueron Dennis Cooper, pero para leerlo a los 19 años y Bukowski, que es un genio de escritor.

lady foster dijo...

Pues yo me he leido hace poco Porno de Irvine Welsh, y he de decir que es un libro bastante adictivo y divertido, como los protagonistas son los mismos que en Trainspotting, imagino que les tenía cariño o algo así. Aun así, lo recomiendo para pasar un buen rato

gaspashá gorkovskaya dijo...

Genial tu post Lord Carnavon, tomo buena nota. Debo reconocer que soy un poco ignorante en cuanto a autores de este tipo, y coincido con Lady Foster en cuanto a Irvine Welsh.

lord carnavon dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios.

Paqui,yo tampoco lo he leído, igual pico en breve... a ver si alguien sabe algo.

En general, decir que coincido con vosotros, Welsh es el más decente de los tres, menos pretencioso y más divertido,como dije, Cola no está mal.

Charmeur Kiwi dijo...

Me confieso un poco ignorante, ya que no conozco a ninguno de estos autores excepto a Weslh, quizás el más mediático de todos. al igaul que Lady creo que Porno es un libro bastante entretenido y divertido.

Paqui, y resto de la crew, os recomiendo que leáis Tokio Blues. Un libro al que me enganché desde sus primeras páginas y que me dejó muy buenas sensaciones. Algo lento en ocasiones pero en general muy buen libro.

Lia dijo...

Lamento contradecir a mi querido Kiwi pero Tokio blues, a pesar de un comienzo prometedor, me aburrió soberanamente a la mitad del libro, y me pasé el resto de sus páginas deseando que los protagonistas realizaran un suicidio colectivo.

Rents dijo...

De Michel Houellebecq solo me he leído Las Párticulas Elementales, que no me gustó nada de nada. Lo terminé, dejé el libro en la estanteria y hoy es el día en que casi no recuerdo nada de su argumento.

Chuck mejor, no me vuelve loco, pero es entretenido, se lee muy fácil, y hay veces en las que sus historias son de lo más bizarro que hay, de esas que te hacen pensar que la persona que las ha escrito no está muy bien de la cabeza.

En cambio Irvine Welsh me encanta, era uno de mis escritores de referencia hace unos cuantos años, míticos sus personajes pululando por un Leith ochentero. Curiosamente Cola me parece su mejor libro.

De Murakami he leído Kafka en la Orilla y Tokio Blues, y aunque lo pasé bien con ellos, los encuentro un tanto fríos. Los personajes a veces parecen autómatas ultraracionales sin emociones y no terminan de engancharme. ¿Puede que
esto sea un rasgo general característico de la sociedad japonesa o es más bien algo particular del estilo de Murakami? ¿Qué opináis?