lunes, 18 de mayo de 2009

SUZANNE VEGA EN CONCIERTO EN GRANADA


Con quince minutos de retraso apareció la noche del pasado jueves en el escenario de la Huerta de San Vicente, con la casa de verano de García Lorca a sus espaldas, Suzanne Vega. En el marco de la 6ª Edición del Festival de poesía de Granada, Vega era la gran atracción del festival. Su actuación ante casi 2.000 espectadores no defraudó a nadie. Acompañada unicamente por su guitarra acústica, y sobre todo, por la excelente guitarra eléctrica de Gerry Leonard que proporcionó una inesperada profundidad a las canciones, dotándolas de algunos de los matices que poseen en estudio y evitando el sopor que provocan los conciertos desnudos habitualmente.

Una Suzanne Vega muy simpática, que interactuó con el público en todo momento presentando cada una de las canciones, explicando su temática y anécdotas sobre el momento y las circunstancias en las cuales fueron escritas, conquistó al publico con su melancólica voz, que no ha perdido ni un ápice de su encanto y capacidad de sugerencia. Sin nuevo disco que presentar, fue repasando temas de los diferentes álbumes de su carrera, desde la apertura con “Marlene on the wall”, pasando por “When heroes go down”, “The queen and the soldier”, “Gypsy”, “Small blue thing”, “Left of the center”, y especialmente unas “Some journey” y “Penitent” excelentemente interpretadas. Tampoco faltaron algunos temas de su más reciente trabajo, el nunca suficientemente alabado “Beauty and crime” que estuvo representado por “Frank and Ava”, “New York is a woman” (lo que le sirvió para reivindicar de nuevo a la que considera su ciudad, desechando a su California natal) y “Pornographers dream”.

Lo mejor que se puede decir del concierto, especialmente para alguien que ante la música en directo no deja de mirar el reloj, es que una hora y cuarto nos supo a poco. Finalizó con unas celebradas “Luka”, en español e inglés, y “Tom’s dinner” a capella. Apenas regresó a despedirse con un breve bis, en el que nos ofreció la inmensa “Calypso” si acaso la mejor composición de su carrera y una “Rosemary” dedicada para sorpresa/estupor del público a las mujeres del romero de la catedral. Como llegó Suzanne se marcho, triunfante, dejando tras de sí en el aire una reconfortante calidez, y el nada disimulado aliento poético de su obra.

2 comentarios:

juan dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
gaspashá gorkovskaya dijo...

Una pena no haber podido acompañaros. Gracias por ilustrar el concierto de nuestra admirada Suzanne Vega con tu texto