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jueves, 7 de febrero de 2008

PREMIOS YOGA, LOS ANTI-GOYA


Los Goya dan pereza, y a pocos importa que gane "La soledad" en lugar de "El orfanato". Definitivamente los YoGa son mucho más divertidos. Como cada año, el Colectivo Catacric, ha hecho público su veredicto con lo peor cinematograficamente del 2007. Por suerte me he topado con muy pocas de las ganadoras:

CINE EXTRANJERO
Peor película: YoGa Salir pitando a La brújula dorada, de Chris Weitz.
Peor director: YoGa Un engaño de pi… jo!, a Darren Aronofsky, por La fuente de la vida.
Peor actor: YoGa Gatillazo a la gloria, a Nicolas Cage, por Ghost rider: el motorista fantasma, Next y La búsqueda: el diario secreto.
Peor actriz: YoGa Botox de ambición a Nicole Kidman, por Retrato de una obsesión, Invasión y La brújula dorada.

CINE ESPAÑOL
Peor película: YoGa ¡Ave, Magdalena Álvarez!, a Oviedo Express, de Gonzalo Suárez.
Peor director: YoGa El jefe de todo esto, a Gerardo Herrero, por Una mujer invisible.
Peor actor: YoGa El portero siempre llama dos veces, a Fernando Tejero, por Días de cine y El club de los suicidas.
Peor actriz: YoGa Hay Carmelo?, a Aitana Sánchez Gijón, por La carta esférica y Oviedo Express.

ESPECIALES
YoGa Noche en el museo, a En la ciudad de Silvia, Island empire y El silencio antes de Bach.
YoGa GarciLandia a José Luis y Alfredo, por su Matrimonio compulsivo.
YoGa Del orfanato a Lolita’s Club a la comedias adolescentes Supersalidos y Lío embarazoso.

UNO DE LOS NUESTROS
YoGa Un buen programa lo tiene cualquiera, a Cayetana Guillén Cuervo.

miércoles, 10 de octubre de 2007

EN LA CIUDAD DE SYLVIA: LA INMADUREZ DE JOSÉ LUIS GUERÍN

No entiendo por qué Jose Luis Guerín se empeña en llevar al cine el tedio de la vida ¿cotidiana? Ya tenemos bastante con no poder evitar el aburrimiento en la realidad como para acudir al cine a por un poco más. Puede que a los dieciséis años me hubiese fascinado esta película, antes de tragarme todas y cada unas de las verdaderas joyas (y de las que no lo fueron) de la “Nouvelle vague”, pero hoy por hoy hace falta mucho más que ¿emociones contenidas? para mantener al espectador despierto. A veces la lentitud y la belleza se convierten en obras de arte (In the mood for love de Wan Kar Wai o cualquiera de los cuentos de Rohmer) a veces incluso sólo la belleza puede resultar suficiente (Maria Antoinnete de Sofia Coppola) pero en éste caso ni la belleza de Xavier Lafitte ni la de Pilar López de Ayala, ni las calles de Estrasburgo son suficientes para mantener la mente del público en el contenido (inexistente) de éste film y no queda más remedio que acabar contando las veces que se puede leer en las fachadas de la ciudad Laure Je T’aime o molestarse en buscar el origen de la música siempre diegética. Por muy en el humor que se esté para ver un film lento e intimista a los diez minutos de En la ciudad de Sylvia, el espectador reza porque el protagonista se tire de una vez a uno de esos tranvías (que obsesionan al cineasta) y termine con ese tormento de película. Le recomiendo a Guerín que la próxima vez que se disponga a rodar se siente antes a escribir un guión.