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miércoles, 7 de enero de 2009

“EL INTERCAMBIO”: OTRA GRAN OBRA DE EASTWOOD

Después de su poco apetecible díptico sobre la II Guerra Mundial, Clint Eastwood regresa a la dirección con “El intercambio”, y al género que mejores resultados le ha dado en su carrera, el drama ya presente sin concesiones en “Mystic river” o “Million dollar baby” y algo suavizado por el tono nostálgico en las irresistibles “Los puentes de Madison” y “Un mundo perfecto”.

La película relata un hecho real acontecido en Los Ángeles a finales de los años 20 y comienzos de la década de los 30: la lucha de una madre por recuperar a su hijo desaparecido, que en un giro surrealista la encontrará enfrentada a toda la policía de Los Ángeles cuando esta le devuelve un niño que no es el suyo. Con estos pilares el director construye una de sus películas que podríamos etiquetar como “ambiciosas” o “intensas”, frente a otras definitivamente menores aunque respetables (“Poder absoluto”, “Space cowboys” o la descacharrante “El sargento de hierro”).

Pero comencemos por lo negativo: el film tiene en la interpretación, o mejor, en la elección de Angelina Jolie como protagonista, un importante handicap. Jolie realiza un esfuerzo titánico y no cesa de hacer pucheros durante buena parte del film intentando demostrar lo gran actriz dramática que puede llegar a ser. Pero a pesar de su impecable vestuario y caracterización nos resulta un personaje demasiado actual o contemporáneo como para creérnosla como madre coraje en los años 20. Un miscasting que resta credibilidad a toda la película, ya que tememos durante el desarrollo de la acción que aparezca Maddox o Brad en pantalla en cualquier momento y al cual debemos responsabilizar al director y no a la esforzada intérprete. En cambio el resto del reparto resulta impecable, con un sobrio John Malkovich a la cabeza.

La ambientación y fotografía del film resultan bellísimas. Creo que soy incapaz de no disfrutar de ninguna película ambientada en Los Ángeles de los años 20, 30 y 40, sea esta, “L.A. Confidential”, “Chinatown”, “Morir todavía” etc. Eastwood retrata con su buen pulso y sobriedad habitual esa ciudad corrompida, podrida en su interior pero para la que aun queda esperanza, y denuncia con una severidad implacable los abusos de autoridad del cuerpo de policía de la ciudad.

“El intercambio” es por tanto un film denuncia, una película social por su posicionamiento ideológico al lado de los más débiles, con apariencia de irresistible film noir y de película tenebrosa, incluso de terror en otros momentos, dejándonos clavados en la butaca. Film con demasiados finales, casi tantos como “El retorno del rey”, y duro hasta lo insoportable en ciertos pasajes, “El intercambio” con sus errores y sus numerosos aciertos es una nueva muestra del talento de Clint Eastwood, y una de las grandes películas del año recién finalizado.

martes, 14 de octubre de 2008

“QUEMAR DESPUÉS DE LEER”, LAS VACACIONES DE LOS COEN

El mismo año en que pudimos ver la triunfante aunque discutible “No es país para viejos” llega a nuestras pantallas la nueva película de sus directores, Joel y Ethan Coen, llamada “Quemar después de leer”. A bote pronto sorprende el cambio radical de temática y tono entre ambos films, rodados uno detrás de otro: lo que en “No es país para viejos” era oscuridad y gravedad, en su nuevo film se torna ligereza y frivolidad.

El mismo cuenta como un CD con las memorias de un ex-agente de la CIA caen en manos de dos idiotas (monitores de gimnasia, para más señas) que no dudan en chantajear a su dueño por el supuesto contenido comprometido del mismo. A partir de esta premisa la película está planteada como una sátira política y social sobre la America contemporánea, así como una parodia fina del cine de conspiraciones y espionaje, donde predomina la ironía y los chistes casi privados por encima del humor de brocha gorda que utilizan otros grandes del género. El problema es que por querer practicar un humor contenido, los autores acaban lastrando buena parte de las posibilidades cómicas de la trama y apenas hay grandes momentos de diversión a lo largo de su ajustado metraje. Película, que una vez más en el cine de los Coen está mal rematada, finalizando con una precipitación anti climática, y donde sus actores realmente parece que se lo han pasado en grande rodándola, y es una lástima que eso les impida realizar interpretaciones decentes. La sobreactuación campa a sus anchas, especialmente en unos forzados Clooney y Pitt, sin olvidarnos de un insoportable y gritón John Malkovich. Solo se salva de este clima de muecas desaforadas Tilda Swinton, actriz a la cual le da igual estar en una comedia, que en un thriller político, o en un drama interpretando a una madre coraje, siempre se aferra a una frialdad fascinante y bienvenida ante el derroche de “gracia” de sus compañeros.

Los Coen da la impresión una vez más que se toman la comedia como unas vacaciones. Para ellos es un género menor y su acercamiento al mismo es superficial y liviano. Sus comedias, y esta no es una excepción, se disfrutan, tienen ritmo y están rodadas con oficio, pero no dejan ningún poso en el espectador, como lo pueda hacer el cine de Billy Wilder por poner un ejemplo de gran director genio en este género. Esta película se olvida en cuanto atraviesas la puerta de salida del cine como ocurría con “Crueldad intolerable” o “Arizona baby”. “Quemar después de leer” sirve entonces como simple divertimento, otra cosa es que eso os parezca suficiente tratándose de una obra de los encumbrados, tal vez hasta la exageración, hermanos Coen.