Una pareja ante el abismo de la ruptura (Liv Tyler y Scott Speedman), que pasan la noche en una casa de campo, en mitad de ninguna parte en la soledad mas absoluta y unos extraños que irrumpen en sus vidas en mitad de la noche de una forma brutal, sádica y terrorífica. Este es resumidamente y sin ánimo de desvelar nada importante del desarrollo del film la línea argumental de “Los extraños”, sleeper o éxito sorpresa del verano en EE.UU. que dirige y escribe Bryan Bertino y que ha llegado a los cines españoles este fin de semana.A cualquiera que haya visto la película de Michael Haneke “Funny games” el argumento le resultará sospechosamente familiar. Es más, “Los extraños” está basado en acontecimientos reales acontecidos en 2005, lo que nos lleva a una reflexión inquietante acerca de los resortes que llevan a la vida a imitar al arte y viceversa. De esta forma “Los extraños” puede cerrar un circulo de correspondencias entre ambos, realidad y ficción: los acontecimientos ocurridos en 2005 perfectamente pudieron nacer como imitación de la película de Haneke, y a su vez estos son referente y espejo de esta nueva obra, cerrando dicho circulo de correspondencias al que me refería antes, entre vida y arte. Dejando a un lado esas reflexiones lastradas en parte debido a que poco se sabe sobre lo que ocurrió realmente en aquella casa en 2005, y asumiendo los paralelismos de fondo de ambas películas, es decir lo arbitrario y caprichoso del mal resumido en la respuesta neutra y escalofriante que explica las motivaciones de los asaltantes: “Porque estábais en casa”, y la denuncia de la gratuidad de cualquier forma de violencia que los dos films comparten, formalmente, en cambio son opuestos, y donde Haneke optaba por un tono frío, casi documental, “Los extraños” opta por una línea teatral (comenzando por esas mascaras de los asaltantes) efectista, más tramposa y cercana al cine de terror convencional siempre disfrutable, con una tensión in crescendo hasta hacerse insoportable en algunos momentos, carente de cualquier sentido del humor que aligere dicha tensión y con todos los trucos del manual para hacerte saltar en la butaca.
“Los extraños”, por encima de basarse en esos “hechos reales” no es otra cosa que una revisión de “Funny games” y como tal resulta mas certera y coherente que el propio remake dirigido por Haneke en EE.UU. que se limitaba a copiar plano por plano el original, si lo hace Van Sant en “Psicosis” es un incompetente, pero si lo hace el austriaco es un genio. Como inconfeso remake cumple su objetivo, es decir, dar a conocer el material a un publico amplio, dotando a la obra de matices nuevos y diferentes, reinterpretándola desde un nuevo punto de vista y garantizando 90 minutos de mal rollo y diversión al espectador, a pesar de ciertas caídas en el ritmo de la acción en la segunda mitad de la cinta y sobre todo un lamentable final que a punto está de echar por tierra todo el trabajo de su director.