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martes, 3 de junio de 2008

PRIMAVERA SOUND: VIERNES

Me levanté el viernes muy temprano para lo tarde que nos habíamos acostado el jueves, y muy nerviosa ante la premonición de que no seríamos capaces de conseguir la preciada entrada que nos permitiría entrar en el precioso Auditori de Herzog & de Meuron para poder ver a Portishead tal y como ellos se merecen, en la intimidad y con la mejor de las acústicas posibles. Conseguimos entrar en el recinto cosa así de las cinco de la tarde, y al no ver cola por ningún sitio me temí lo peor, pero la verdad es que las conseguimos!! Con este subidón nos volvimos a casa de Monsieur, a esperar a nuesto querido miembro fantasma Sir Arthur Conan Doyle.

Volvimos al Forum a eso de las 19:30, justo para ver el primer concierto que nos apetecía del dia: Mary Onettes (aunque Russian Red o Holly Golighty también me hubiesen apetecido, pero era demasiado pronto para mi cabeza...) Los suecos presentaban su primer Lp, The Mary Onettes en el escenario Vice, junto a una competición de veleros que no dejaban de pasar por allí. El concierto, homogeneo, potente y tan intenso como en disco, dejando bastante claro lo mucho que beben de bandas como Interpol, Editors, y principalmente Joy Division, pero a la vez lo suficientemente autónomos como para ser disfrutables. Presentaron algun tema nuevo en la misma senda épica con guitarras y teclados, y sobresalieron especialmente con Lost y Slow.

Acabado Mary Onettes una vuelta por la zona de prensa para comprobar que los periodistas se pasan mucho más tiempo en su recinto que en los distintos escenarios; hay que ver que bien nos tratan, la verdad. Tras una cervecita tirados en el cesped, nos dispusimos a hacer cola para entrar al Auditori para Portishead (porque aunque teníamos entradas, estas no eran numeradas, y ya se sabe...) a pesar de la gran expectación que estaba levantando The Sonics por todo el festival, especialmente para Monsier August que a punto estuvo de quedarse. Hizo muy bien en no hacerlo, ya que por lo leido en otros medios su concierto no estuvo a la altura de las expectativas. Puestos en la cola, y ante una tensión generalizada del personal, van y nos avisan que el concierto más esperado se retrasa una hora. Los nervios en aumento y cuando por fín se abrieron las puertas eso parecía más un campo de batalla que otra cosa. Mucha crispación y violencia contenida entre los asistentes, tanta que nadie dudaba de aplaudir y abuchear de buena gana a todos aquellos que intentaban acceder al interior sin la entrada correspondiente. Ya dentro, carrera de turno para conseguir el mejor sitio posible. (nosotros no, que donde hay saber estar se nota).

¿Y fue para tanto? Yo creo que sí, y mucho más. Con la misma formación, el mismo orden en el escenario y mismo repertorio (como única crítica posible decir que ya les vale no hacer ni una sola modificación respecto al show del día anterior) se presentaron ante nosotros sin decir la mínima palabra. Así, comenzaron de nuevo con Silence, continuando con Hunter, después Misterons, etc. Pero al margen de su mimetismo, valoraré otros aspectos. Para empezar, el sonido del Auditori, envolviendote completamente y remarcando cada textura, cada acorde y la voz de Beth de manera sobrenatural. Para continuar, unos visuales que no pudieron apreciarse el día anterior y que dejan en evidencia al supuesto videoartista Charles Atlas en su performance junto a Antony. Grabados a tiempo real, simétricamente y potenciando en cada momento lo más sobresaliente, ya fuese Beth o la percusión de Machine gun, y mezclados con imágnes varias, como el videoclip de The rip, hacían de cada canción una experiencia intensa y asombrosa. También las luces, especialmente al final de Misterons, tuvieron un papel fundamental en la magia del concierto. Más breve que el dia anterior, se fueron para hacer un bis con los temas que sabíamos que faltaban por tocar: Threads, Roads y We carry on, sobrecogedoras y apabullantes. Ya con esta última, el delirio: Beth bajandose hacia el público y animándoles a subir al escenario, terminando su actuación como una improvisada rave en la que nos sentimos especiales. Absolutamente perfecto. Sublime.

Salimos a tiempo de ver un poco a Devo en el escenario Estrella Damm (en el que el día anterior no había habido ninguna actuación), pero ante lo vivido anteriormente ver una panda de abuelos con gorros rojos en forma de pirámide maya, desgañitándose com locos no era lo más apetecible en ese momento. Así que nos fuimos hacia el escenario ATP a ver a Polvo, grupo en la senda del ruidismo y distorsión de Sonic Youth, pero tras unos quince minutos decidimos que su propuesta sonaba en realidad bastante anticuada y superada en la actualidad y nos fuimos a otro lado.

Nos acercamos al escenario Rockdelux para ver a Cat Power, que empezaba sobre a 1:15 de la noche. Tengo que decir que no soy especialmente fan de Chan Marsall y su grupo, pero tampoco entiendo lo mal que ha tratado la crítica su show. Con mucha energía y buena voluntad (cosa que por lo que cuentan no era habitual ya que lo normal es que acabase sus conciertos borracha a la mitad tipo Amy Winehouse) hizo un repaso a la historia del rock, el soul y el blues con su voz ronca y ese disco de homenaje a sus artistas preferidos que es Juke-box. No me entusiasmó ni me he vuelto fan suyo tras su show, pero me divertí un rato con ella.



Ya a las 2:15, con el escenario Estrella Damm a reventar, esperando a que comenzase The go! team, una de las grandes decepciones del festival. Vale que no es que sea precisamente una groupie suya, pero sus discos son bastante divertidos y estimulantes, con esa forma en la que mezclan el pop, el hip hop, el soul y el punk de manera tan desvergonzada, y esperaba lo mismo de su directo, pero no fue así en absoluto. Tópicos, lineales y aburridos, así es como los definiría, Mucho esfuerzo por parte de todos, pero no invitaron a bailar ni a divertirse en ningún momento. Debimos aguantar media hora como máximo.

Y después, intención de ver un rato a El Guincho pero llegamos cuando éste habia acabado su show y empezaban Holy Fuck, ese grupo canadiense del que ya hemos hablado en Gesloten anteriormente. Su propuesta sí que es innovadora: hacernos bailar con cualquier cosa que caiga entre sus manos haciendo kraut-rock. Desde luego divirtieron y nos hicieron bailar todo su concierto, que casi a las seis de la mañana ya era bastante.

En resumen, la jornada del viernes fue la peor en cuanto a conciertos (aunque con el mejor concierto posible: Portishead) pero igual o más divertida que el jueves y el sábado.

lunes, 19 de mayo de 2008

MI VIDEO DE LA SEMANA: LOVELY ALLEN - HOLY FUCK

Creo que desde que escuché esta canción el viernes pasado no ha parado de sonar en mi cabeza ni en mi mp3, lastima que el resto del disco (que ha sido nominado como mejor album alternativo de los premios de la música de Canadá ) no siga la estela de este Temazo.

Holy Fuck son unos canadienses, afincados en Toronto, que hacen canciones de baile instrumentales de tintes rock con un sinfín de instrumentos y no-instrumentos (desde un secuenciador de cine de 35mm hasta una pistola de juguete) y sin usar ordenadores ni bases programadas.


Puedes escuchar otras canciones de Holy Fuck en su myspace.

La conocí gracias al blog A letter for the Stars